Lubricante para seco & lubricante para húmedo

Para ambiente seco, húmedo, cera, aceite… los lubricantes de la transmisión son muy específicos, pero ¿por qué son distintos los de seco de los de húmedo? ¿qué les hace diferentes y qué pasa si los uso indistintamente?


Evidentemente su nombre o definición nos da la clave más importante, son lubricantes específicamente diseñados para rendir mejor en condiciones de seco o en condiciones de humedad. Así pues, un lubricante de seco nos protegerá la transmisión del polvo y la tierra, pero se perderá más fácilmente con el agua, mientras que uno de húmedo resistirá mejor la lluvia, el paso por charcos, barro… pero en condiciones de polvo y tierra suelta posiblemente acabe formando una capa de barro en nuestra transmisión.

El lubricante seco de Motorex, por ejemplo, es un aceite sintético con cera, de forma que la parte oleica pueda penetrar y lubricar entre las partes más pequeñas de la transmisión mientras que las partículas de cera formen una capa que proteja del polvo y la suciedad. Por su parte, el lubricante húmedo tiene una base más oleica con aditivos que permiten adherirse a la cadena, sin evaporarse como sucede con los lubricantes de cera, y además tienen una función de repelente de agua. De esta forma la transmisión durará más tiempo lubricada aunque salgamos a montar con lluvia o días de barro.


Básicamente, un lubricante húmedo es más denso, ya que tiene más cantidad de aceite, para proteger del barro, la humedad, etc., pero también tiene una mayor capacidad de atraer y adherir el polvo y la suciedad. Por eso, si utilizamos estos lubricantes en condiciones de seco lo que ocurre es que se acaba formando una pasta con el polvo del ambiente.

El lubricante para seco es más rico en teflón, partículas de cerámica o componentes similares y tiene menos cantidad de aceite de forma que, al evaporarse el agua de la base oleica, o secarse ésta, se queda una fina capa (de teflón, cerámica…) que repele el polvo y protege las partes metálicas. A cambio, esta capa se va rápidamente con el agua.

Con estas características, y salvo que hablemos de un uso muy intensivo, es lógico pensar que si lubricamos la transmisión con lubricantes húmedos durará más tiempo que si lo hacemos con lubricantes secos, aunque se ensuciará más rápidamente. Igualmente, a la hora de limpiarla, es más sencillo hacerlo con los secos que con los húmedos.


fuente: mtbpro

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